La Casa de la Loca


A aproximadamente a 15 kilómetros de Sevilla se encuentra el municipio de Palomares del Río habitado por prácticamente más de 7000 personas. En las afueras de este pueblo, lleno de zonas residenciales y chalets adosados, se encuentra una antigua casa en la que convive el misterio y la leyenda. Asesinatos, leyendas, sombras, ruidos y otros sucesos son parte de la historia de esta casa en la que antiguamente vivía una familia de acomodada posición.

Cuenta la leyenda que en esta casa residía un matrimonio de acomodada posición, el cual tenía una hija de nombre Gabriela. La joven se había enamorado locamente del hijo del guardia de la finca, amor que el padre de la muchacha no estaba dispuesto a consentir. El hijo del guardia y Gabriela se seguían viendo a escondidas día tras día hasta que el padre de la joven decidió poner freno a esa relación, obligando al hijo del guardia a alejarse de su hija para siempre. Ella, rota por la situación de no poder estar con su amado perdió la razón y quedo por años recluida en esa casa con la compañía de su locura, hasta el día de su fallecimiento.

Parece que a raíz de lo acontecido en esa casa, algo ha permanecido entre sus paredes y, hay quien llega a pensar, que Gabriela aún sigue recluida en ese lugar. Sombras, ruidos, pisadas se pueden escuchar en esta casa en ruinas, según cuentan algunos visitantes que, alguna noche, llenos de coraje, se adentraron en ella atraídos por su historia y su misterio.

Pero más allá de la leyenda, entre las paredes de está casa en ruinas, bautizada como “La Casa de la Loca” por la gente del lugar, ocurrió, el 26 de julio de 2010, un macabro asesinato. Antonio Cordero Garrido, apodado como “el Chato” fue asesinado por su compañero Juan Lara Gómez dentro de esta casa a la que ambos habían ido, junto con una prostituta, y donde habían estado consumiendo droga.

Parce ser que lo que movió a Juan Lara a cometer este asesinato fueron los celos, tras sospechar de que “el Chato” y la prostituta habían mantenido relaciones sexuales. Juan Lara, martillo en mano y, aprovechándose de que la víctima se había agachado para atarse los cordones, golpeó a éste repetidas veces hasta destrozarle la cabeza pero, no sin antes asegurarse de que “el Chato” estaba muerto, aplastándole la cabeza con una piedra. Se sabe también que la prostituta desapareció del lugar y nunca más se volvió a saber de ella.

En este lugar se han llegado a grabar psicofonías en la que una mujer, triste y desolada dice “Estoy muerta” o “te espero en el pozo”, el cual se encuentra a pocos metros de la casa, tapado por el paso de los años.

¿Que pasa en esta casa de Palomares del Río? Parece que el amor es la causa de las historias allí ocurridas pero, ¿será la muerte por amor lo que se guarda en esas paredes? ¿vagarán por el lugar “el Chato y Gabriela”, recordando sus historias de muerte, uno esperando vengarse de su asesino y la otra esperando a su imposible amor?

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Publicado el 27/09/2014 en Archivo, Casas Encantadas, Misterio y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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